Dr. Carlos I. Hernandez Review

REPRESENTACIONES TEÓRICAS DE LA MEMORIA EN LA MEMORIA ARTISTICA DE DIOGENES BALLESTER

por Dr. Carlos I. Hernández Hernández, Historiador y Ensayista


Maurice Halbwachs en su libro: On Collective Memory, define la memoria colectiva como: "el proceso social de reconstrucción del pasado a partir de sus intereses y marcos referenciales del presente". Halbwachs considera que el pasado vivido, "es distinto al de la historia, la cual se refiere más bien a la serie de fechas y eventos registrados, como datos y como hechos, independientemente de si éstos han sido sentidos y experimentados por alguien". Lo anterior le permite al autor establecer una distinción entre las características de la memoria colectiva y aquella de la historia. A juicio de éste la historia aparece como una abstracción descontextualizada y lejana a la vida de los sujetos históricos.


La memoria individual, de otra parte, "no se encuentra completamente cerrada y aislada. Razón por la cual: "Un hombre para evocar su pasado tiene necesidad de apelar a los recuerdos de otros, se pone en relación con puntos de referencias que existen fuera de él y que son fijados por la sociedad. Aún más, el funcionamiento de la memoria individual no es posible sin los instrumentos que son las palabras y las ideas, que el individuo no ha inventado, y que son tomadas de su medio". Esta descripción de las operaciones de la memoria son afines a la tradición europea asociada a los trabajos de Lev Vygotsky. Este estudioso distingue entre memoria natural y memoria simbólica. La memoria natural está atada y es inmediata a la experiencia. Mientras que la simbólica es el resultado de un proceso social que participa de convenciones lingüísticas que desembocan en el desarrollo de la capacidad de abstracción y provee al proceso psicológico superior una autonomía relativa a la experiencia.


La teoría de la memoria individual de Halbwachs acentúa la dimensión colectiva y discursiva del fenómeno. Para éste la memoria colectiva vincula los seres sociales entre sí y contribuye a agrupar las memorias individuales, pero no se confunde con ellas. Las agrupa hasta configurarlas en un relato compartido que lleva dentro de si un dispositivo de ordenamiento social. Es decir, la memoria colectiva, evoluciona siguiendo sus propias leyes, y si ciertos recuerdos individuales penetran o coinciden también algunas veces en ella, estos cambian de figura a partir de que son emplazados en un conjunto que no es ya una conciencia personal. El encuentro entre la memoria colectiva y las memorias individuales permiten recobrar la cotidianidad y las omisiones que marcan la diferencia entre ambos relatos. Tanto la cotidianidad como las omisiones señaladas apuntan a la representación que la obra del artista puertorriqueño Diógenes Ballester revela en la configuración de un relato colectivo para responder a unos intereses vinculados al sincretismo europeo, indígena y africano.


En el prefacio de una publicación que se diseñó con motivo a la presentación de la obra de Diógenes Ballester a los extremos de dos centros culturales equidistantes y cimeras en la formación del virtuoso creador, Puerto Rico y Nueva York- el curador del Museo de Historia de la ciudad de Ponce, Jorge Figueroa tituló el mismo: Confesiones ancestrales: Evidencia Histórica de una ciudad. Figueroa puntualiza que el artista Diógenes Ballester es heredero de una historia oral, iniciada por su bisabuelo Louis Marzán. Sin lugar a dudas Ballester es el beneficiario de una tradición oral, memorial que como bien dice el director está atravesada por un sincretismo: europeo, indígena y africano.


Al escuchar los vocablos que acompañan el término historia oral llama la atención la combinación de los mismos. Históricamente dicha convergencia comprende dos asuntos distintos. Los teóricos e historiadores que trabajan con la Historia Oral distinguen entre dos acepciones del término y enfatizan en torno a la necesidad de mantenerlas separadas. De una parte, la Historia Oral es un acceso a lo histórico que supone un determinado tipo de fuentes: los testimonios orales; y por otra, es un método de trabajo para obtenerle, para hacer un discurso histórico con otras fuentes y otros métodos. La Historia Oral es esencialmente una técnica cualitativa practicada con un cierto tipo de fuentes orales.


La obra artística de Ballester además de capturar y recrear los aspectos culturales, políticos y económicos de Puerto Rico y el Caribe con relumbrada policromía de figuras y formas, revela también la dimensión humana de tal proceso. Es decir, su obra es un inventario de su memoria individual y colectiva. De ahí que Diógenes Ballester revalida una espiritualidad católico-africano cónsono con lo que Gregory Bateson define como operaciones psicológicas. Al aproximarse al estudio de las operaciones psicológicas, Bateson en: Pasos hacia una ecología de la mente, destaca la presencia de marcadores de contexto para definir procesos como la memoria, el aprendizaje y la comunicación. Este esquema resulta de interés para entender la obra de Ballester, influenciada por un pasado arcaico que se remonta a las relaciones con nuestros vecinos caribeños de Haití con su bisabuelo. La utilización de marcadores de contexto es el tipo de operación psicológica que se pueden cotejar en las obras de Ballester. Bateson señala que estos marcadores suponen la identificación del conjunto de alternativas de respuestas que es apropiado emitir en determinado contexto. Entendemos que la memoria del destacado pintor se expresa sobre la base de este tipo de operación psicológica.


La utilización de un lenguaje pictórico con el cual despliega dibujos, grabado, pinturas y esculturas son el mejor referente o marcador de contexto para organizar y reconstruir sus recuerdos. Concerniente a la trascendencia de las obras de Diógenes Ballester, Figueroa destaca la composición de espacios abiertos y figurados, en el que cada vestigio es interlocutora de una historia no escrita en la que brota una intimidad oculta que ansia ser desdoblada de la memoria individual y colectiva a su creación plástica. A juicio de Alessandro Portelli, un estudioso contemporáneo de la historia Oral: Contar una historia es levantarse en armas contra la amenaza del tiempo, resistirse al tiempo o dominarlo. Contar una historia preserva al narrador del olvido; Una historia constituye la identidad del narrador y el legado que dejará en el futuro. La historia que estila la obra artística de Ballester tiene como hilo conductor la representación de un sincretismo religioso que busca reivindicar el drama de la marginación de las culturas africanas e indígenas atravesadas por el vejamen de la hegemonía europea. La transculturación que acontece en la colisión de nuestros cimientos históricos le sirven al autor como propuesta caótica desde la cual psicoanaliza la coyuntura de imágenes religiosas que obran como empalme entre la descendencia africana y católica.


Precisamente, la sintonía con ese pasado africano llega a través de su relación con su bisabuelo, Louis Marzán. La memoria de este singular personaje establece una conexión espiritual con la cual el artista se identifica en la faena de recuperar ese pasado que le sirve para representar su presente. Oliver Sacks en The Man Who Mistook his Wife for a Hat and Other Clinical Tales, destaca las aproximaciones fenomenológicas al estudio de los procesos de memoria. Sacks, arguye precisamente la importancia de considerar aquello que subjetivamente representa un dato pertinente para la persona en lugar de acércanos al dato como una verdad histórica. Dejemos que sea el propio Ballester el que corrobore lo anterior: Las células de mi cuerpo tiene memorias, memoria que a juicio de Figueroa: circulan, se revelan y toman distintas formas, energías, lenguajes y sonoridades en sus altares sagrados para confesar una mitología ancestral vigorosa en la que se revelan la complejidad de los procesos sincréticos del Caribe multicultural.


Maurice Halbwachs. On Collective Memory. (Chicago: Chicago University Press, 1950, 1992).


Ibid., p.36. Lev Vygotsky. Mind in Society: The Development of Higher Psychological process.(Cambridge: Harvard University Press, 1978).


Ibid., pp.38-51.


Maurice Halbwachs. Op.cit., p. 34.


Gregory Bateson. Pasos para una ecología de la mente. En Las categorías lógicas del aprendizaje y la comunicación. (Buenos Aires: Editorial Lohlé Lumen, 1998).

Ibid., pp.309-338.


Alessandro Portelli. "'El tiempo de mi vida':Las funciones del tiempo en la Historia Oral", en José Aceves (Compilador). Historia Oral. (México: Instituto Mora, 1993). p.195.


Oliver Sacks. The Man Who Mistook his Wife for a Hat and other Clinical Tales. (New York: Harper Perennal, 1990).